Iba a contestar el post del decálogo del hincha argentino (
contribución de
Agus) que estaba
posteado antes de este pero no pude... Que
dificil es ser hincha de un equipo en los días que corren, creo que este decálogo se podría aplicar al fútbol que se jugaba hace ya bastantes años.
Antes la identificación con un club pasaba no sólo por los colores de la remera o los jugadores que tenía... el club era un lugar donde se reunían las familias, comían asado juntas, tenían actividades recreativas, compartían mucho más que una tarde en la cancha. Los clubes fueron organizaciones sostenidas por sus socios con un tremendo impacto en los lugares donde surgían. Todo el esfuerzo de una comunidad al servicio de algo que, aunque sea raro en este país, era "de todos". En un repaso mental y rápido (aunque no es realmente rápida) sobre la percepción que los argentinos tenemos sobre las instituciones, creo que el verdadero concepto de "público" se entiende únicamente en los antiguos clubes.
Cuando se dice que
Macri fue un presidente exitoso para Boca... "que ganó todo"... pienso: cuál es la medida del éxito de una institución? Recordemos que tiene como razón de ser amalgamar las voluntades y frustraciones del tejido social y sublimarlas a través de una acción colectiva, como puede ser HINCHAR POR UN EQUIPO.
Quiero decir, hace varios años un gol no era simplemente una acción individual de un iluminado que demuestra que vale lo que costó, sino que era la superación de una frustración colectiva a través de una gesta heroica de una persona que, efectivamente, hubiera dejado el alma por el club. La hinchada era absolutamente responsable del triunfo o la derrota eran parte de esa
contrucción, ganar la copa Libertadores hace 20 años no sólo significaba premios, viajes y una participación en el programa de
TV... era una de las pocas oportunidades de llevar lo local a lo global, no existía la Internet, nadie podía enterarse en
Eupora o cualquier lugar en el mundo que Avellaneda, La Plata o La Boca podían jugarles de guapos, de igual a igual, en el estadio o en el potrero, a cualquier equipo de "lo grandes".
Por favor, les pido que no interpreten estas palabras como la expresión nostálgica de los abuelos cuando dicen: "en mi época era de otra forma" o de los puristas románticos que no toleran ningún tipo de cambios cuando creen que las cosas se encuentran en un estado de perfección o
estabiidad. Tampoco quisiera hacer una defensa cursi de las instituciones barriales como en la película "Luna de Avellaneda". Lo que quiero decir es: ¿Quién puede ser el
pelotudo que se hincha fanático de
REPSOL? ¿Quién es tan extraterrestre como para querer que la Telefónica gane la próxima copa
Intercontinental?
En muchos países de Europa los clubes no son más que
emprendimientos comerciales,
imagínense ustedes ser fanático de
Badajoz y que el pajero de
Tinelli lo compre... puede existir mayor desgracia? Digo, para que se va a hacer uno hincha de un club de fútbol hoy en día, creo que es la estupidez más grande que uno puede cometer y, por supuesto, no me refiero a las personas de nuestra edad que lamentablemente ya estamos jugados por un equipo. Cuando un fanático de
Racing lo hace socio a su hijo de 2 meses sabe que lo está inscribiendo en
BLAQUICELESTE S.A. o prefiere no verlo y hacerse el
tarado??? Se da cuenta que es exactamente los mismo que ir a Coca Cola y decir: "quiero anotar a mi hijo en esta empresa".
En fin, cosas raras las del hincha... espero que la pasión no siga
diluyéndose por los valores de las cuotas sociales, que en el caso de Boca, por ejemplo YA NO ACEPTAN NUEVOS SOCIOS (
salvo bebes) porque no tienen lugar para ponerlos en la cancha.... Es una pena que el
fúlbito haya pasado de ser el deporte más increíble del planeta a un espectáculo donde la
mercantilización de la euforia se hizo tan evidente como la destrucción de la razón de ser de los clubes.
Por todo esto: aguante los loones, aguante el picadito y aguante la magia de Campodonico con el balon!